No paso del draft
La idea de hablar de que no acabo las cosas no es suficientemente potente para una publicación. Además, no me da para contar una historia, algo profundo con lo que conectar con la gente. No tengo suficiente contenido ni una estructura clara para desarrollarlo. En definitiva, no es perfecto, así que esto nunca lo publicaré. Esto es simplemente un día más intentando escribir. Es curioso porque esto de que no acabo las cosas no me pasa con todo en la vida, ni mucho menos. Nunca me ha pasado desarrollando, ni al plantear las releases, ni al preparar una presentación en el trabajo. Pero, ¿por qué? Nunca he sido buen escritor, quizá nunca lo he intentado bien. Tengo multitud de posts escritos a medias, pero son simplemente borradores. Mi principal problema con ellos es que no son demasiado buenos; tengo mil excusas más, pero lo cierto es que no acepto hacer cosas mediocres. Y aquí viene la pregunta: ¿qué es mediocre? La respuesta clave es: depende. Hasta ahora, nunca me había planteado qué diferencia hay entre las cosas que termino y las que siempre dejo a medias. Un manager que admiro me dijo un día que a él le pasaba lo mismo con la escritura, y ese es el principal motivo por el que escribió una trilogía (que aún no me he leído). Sí, tres libros, y los terminó precisamente porque quería demostrarse que sí era capaz de hacerlo; en ese momento tenía muy claro el para qué lo estaba escribiendo. Es justo la diferencia que nunca había encontrado entre aquellas cosas que termino y las que no: termino las que tienen un sentido más allá, aquellas que entiendo el para qué las hago, qué quiero conseguir. El para qué es además lo que diferencia las cosas perfectas y las mediocres, porque todo depende del propósito. Mi perspectiva de perfecto es diferente para hacer un discurso en una boda que para hacer un post en LinkedIn. Y aquí mi pregunta, ¿para qué escribo en un blog? Después del Safari Emocional, uno de mis mejores posts, el haber elevado la calidad me había bloqueado el resto por no estar a la altura. Pero mis para qué siguen ahí: conectar, inspirar y aprender a escribir. Y estos para qué me han empujado a crear este post.